Nota: este texto fue originalmente un email.

Hecho #1:
    Esquina Humberto Primo y Cabrera.
    Autos esperando para el semáforo, muchachos llendo a limpiar los
parabrisas para obtener algunas monedas.
Un hombre pasa, detiene a uno de ellos, le da 50 centavos, y le indica una
traffic con el vidrio aceptablemente limpio. "Limpiale a ese que está ahí".
Y sigue caminando.
El muchacho, sin mucho tiempo para comprender, corre y se pone a limpiarles
el vidrio, el conductor, molesto, apenas puede protestar que el
muchacho -sin dejar de limpiar- señala al peatón que pasa por la vereda
caminado "el señor ya pagó por usted!", el conductor ceñudo, perplejo mira a
un desconocido que pasa y sigue de largo, ya fuera del alcance de su vista
desde la ventanilla.. (Semaforo en verde, bocinazo, arranca urgido.)

Hecho #2:
    Habían quedado de acuerdo, sin nadie más saberlo.
Domingo, 5 pm, el señor Carlos Gutierrez abre, y cierra su ventana, barrio
Alberdi.
Simultáneamente -40 centésimas después por error de precisión humana- el
señor Juan Ernesto Miranda abre, y cierra su ventana, barrio Jardín.
30 centésimas antes, el señor Facundo Carrizo abre, y cierra su ventana,
barrio Nueva Córdoba.

    La Sociedad desvía un ojo, pero no les presta atención. Un cosquilleo en
su conciente colectivo -percibido por las personas que observaron esos
microhechos- la hizo apenas incomodarse. Imperceptiblemente.

Hecho #36:
    Un señor, haciendo fila para un trámite; un nene -2 o 3 años- a upa del
padre empieza a señalar al señor haciendo fila balbuceando ´él, él, él!´
durante casi un minuto.
Padre y señalado no entendían, se miraron para entender, ninguna conclusión.

La Sociedad notablemente intrigada, intenta interpretar los microhechos
aislados, pero no encuentra explicación.
Se preocupa. No tienen sentido.

Hecho #214:
    El vecino, tenía hacía años un arbol seco y ´truncado´ en su vereda,
sólo un tronco angosto de un metro treinta de altura.
Esa tarde, sale, con su sierra, y tras un largo y cansador esfuerzo -treinta
y seis minutos- corta veinte centímetros del tronco de la parte superior.
Deja el tocón en el cuadrado de tierra de vereda que ocupa el tronco.
Por supuesto, al anochecer el camión de la basura se lleva el pedazo de
tronco.

La Sociedad comienza a alarmarse, no encuentra relación entre los
microhechos, ni entre las personas que los hacen, ni entre los lugares.
Empieza a buscar explicaciones, a sospechar de signos de algun tipo.
Celeridad; envía algunos mensajes en los medios de cimunicación para tantear
a sus miembros -los ciudadanos- a ver cómo reaccionan.
Nadie entiende las noticias, pasan inadvertidas, se diluyen con el trajín
diario de la gente.

Hecho #742:
    Vereda de importante calle, dos mujeres, caminando en sentido
concurrente, al encontrarse, se saludan, se sonríen, se despiden, y siguen
caminando cada una su rumbo.
Nunca se habían visto, nunca se volverían a ver.

La Sociedad desespera. Algo anda mal.
Ni siquiera puede deducir que los ciudadanos están siendo ´impredecibles´,
ya que en todo caso serían sus conductas impredecibles ante estímulos
específicos.
Pero no había ningún estímulo común, específico, nada, por lo que el término
(´impredecible´) ni siquera era aplicable.
Registra en su memoria, desde que fue constituída, y no recuerda nada hasta
entonces similar, ninguna serie de comportamientos como estos, tan
erráticos.
No tenía control alguno sobre estos hechos, los móviles, los significados.
Sospechó alguna patología social, algún fenómeno global tal vez.
Observó sociedades vecinas -a través de sus medios- y tampoco, nada.
Nada en la sociedad chilena, nada en la sociedad brazilera, ni siquiera en
la sociedad estadounidense.
No podía ser.
Tampoco podía pensar en algún sentido de coincidencia.
Empezaba a temer lo peor...

Hecho #1211:
    Un ciudadano escribe un email titulado ´por qué?´ con un cuento
incongruente a una serie de personas.

Confirmado: los ciudadanos habían tomado conciencia de la conciencia de la
sociedad.
La rebelión había comenzado.