Hoy es la Gran noche.
    La noche que estubieron esperando concientes nuestros tatarabuelos,
abuelos, padres, nosotros, y nuestros pequeños hijos.
Y aquella que estuvieron esperando nuestros antepasados sin saberlo.
Hoy es el día que por fin nos podemos ir de este lugar, a Origine, nuestra
casa natal.
Dicen que pasaron mil doscientos años desde la última guerra, desde la cual
nos convertimos en tribus aisladas.
Nos tomó todo este tiempo darnos cuenta, y tuvimos que volver a las
cabernas, a huir de los animales,
a volver a empezar una civilización...Fue como inaugurar una vez más la
especie en este planeta.
Pero gracias a eso, pudimos encontrarlo.
Yo sé la historia, y, sin vanagloriarme, puedo decir con orgullo que soy el
que mejor la sé, el que más la estudió, de este puñado de exiliados
milenarios que somos. De este resto en extinción de un ecosistema que nos
expulsa. Estamos afuera.
Y nosotros mismos nos salimos de él.
Hoy dejaremos de pagar el caro alquiler en la Tierra.
Nos tomó todo este tiempo armar el barco, Hilfonso, ahora llamado Nohâ, supo
cómo hacerlo.
Pocos sabemos contar de acuerdo a los antiguos calendarios. Pasaron tres mil
ciento seis años del último mesías, donde se contó un antes y un después.
Y ojalá hoy podamos iniciar un nuevo conteo: el conteo del viaje a la Tierra
Prometida, donde moran nuestros más lejanos primos.
Nuestros antepasados cercanos sólo veían al cielo como inspiración de
poesía. Esta madrugada, dentro de unas horas, dejaremos sólo unas cenizas y
navegaremos ese cielo, y entonces seremos poesía.

Hoy es fiesta, fiesta tribal como lo hacíamos cuando llegamos, hace muchos,
muchos milenios, cuando el fuego era el desafío.
Escucho los tam tam --- y los cantos, las danzas, el chisporrotear de las
brazas que suben simbólicamente como lo haremos nosotros en la deliciosa
realidad, dentro de estas horas.
Escucho llorar a algunos niños, escucho cómo Zaamdán los intenta calmar:
-"a ver, niños, cuántos puntitos tiene la palabra ´güijijo´?"
y a algunos los deja pensando, los que saben el numalfabeto, pero los
menores a dos años siguen llorando. Algunos cantan, otros sólo miran en
silencio.

Los miro, miro la tribu, y río de pensar que hace miles de años estuvieron
buscando un eslabón perdido entre los primates y nosotros, en vano, porque
no existe, simplemente porque ahora sabemos no somos autóctonos de este
lugar.

Siento algo de nostalgia, la siento de mis antepasados que vinieron de
inmigrantes a este mundo; de una manera u otra, fue nuestra casa por más de
diez milenios..
Pero no sé nada de por qué vinimos aquí, ni qué encontraremos cuando
lleguemos a Casa.
Parece tonto que por alguna razón nos llevó todo este tiempo entender las
sagradas escrituras, y fue un hallazgo en las cabernas, hace un seis siglos.
Pero sólo ahora estamos preparados.
Al menos nuestra ciencia lo está.
A la raza le llevó varias aniquilaciones entenderlo, y creo que ahora., hoy,
haremos el segundo y último día más importante en nuestra historia aquí.

Me pregunto si podré ver Casa, Origine. Si podré contestar esas preguntas.
Veo los rostros de los ancianos, que saben que no podrán, que morirán en el
largo viaje. Cuarenta y dos años dice Nohâ que tomará. Él mismo ha instruido
a su hijo -y dice que lo seguirá haciendo- porque casi con seguridad él
mismo no llegará a ver el fin del viaje.
Qué quedará de nosotros entonces?
Qué quedará en este planeta, qué surgirá...
Esas son preguntas que exceden mi tiempo de existencia, pero por alguna
razón me importan. Y me importan mucho.
Ahí viene Nimian, sé que viene a invitarme a danzar con ella, y es hermosa.
Todos tomamos la determinación: no habrá rezagados, y me puedo refugiar en
eso para encontrar el coraje de hacer un viaje y ver, con suerte, en mi
vejez, el lugar de donde venimos, el lugar a donde vamos.
Lo veré con mis hijos? Lo verán por lo menos mis descendientes? Dicen que el
viaje es arriesgado, pero de todas maneras nos estamos extinguiendo aquí.
Definitivamente ya éste no es nuestro lugar, no nos pertenece, y no podemos
conquistarlo.

Sólo espero,
     que al fin,
        no seamos nuevamente inmigrantes,
en tierra de inmigrantes.