Salió, al recinto.
Quamos estaba en lo alto del cielo, y Vroyni empezaba a asomarse por el
horizonte.
Desde que había conocido a Leyyë no podía parar su corazón.
Suspiró.
Nunca había visto otre igual, salvo en las publicaciones eróticas. Había
une, Kylcol, que era una versión exagerada de todos sus rasgos, solamente
que contrastaba la delicadeza de su belleza con lo impúdico de su
exhibicionismo.
Pero Leyyë, no con ese cuerpo, no con esos sonidos, también le resultaba
irresistible.
    Irresistible, para su memoria, su subconsciente, su líbido.
Leyyë tenía las cualidades silenciosas.
Y sus defectos, especialmente en su forma de ser.
Formas inmaduras, hasta algo leves, algo brutales, algo...maliciosas.
Aún así, seducían su térceo.

Vroyni se dejaba ver, y los dos astros brillaban, como desafiándose y
seduciéndose, pero a la vez aguardando....como dos rivales a punto de
lanzarse el uno sobre el otro, aunque aguardando una señal...una señal de un
tercero.

Faltaba un día, sesenta y cuatro horas de espera, para la salida de la
Decimosexta Exploración.
Sólo doce años antes, y no habían encontrado vida en otro punto del
universo...
 Tuvieron que ir lejos, muy lejos, para encontrar algo similar.
Cuán similar? Necesitaban de las campañas exploracionales. Los estudiosos
del comportamiento se encontraban -a la vez fascinados y a la vez
repulsados- por una característica de esos animales, todos ellos, en el
remoto lugar.
--
Finalmente Leyyë vino, vino a despedirle.
Leyyë emite el auidoaroma característico territorial. Sabe que eso le
erotiza.
Groku le corresponde con su propio audioaroma.
Lejanos, uno del otro, por faltar el nexo, el discordante, el tono de la
Relación.
-"Aceptarás buscarle, así unirnos?"
-"Jajaja...así de rápido, esa es tu despedida?" responde Leyyë
Groku desvía la vista hacia abajo, a punto de resignarse.
-"Dime," continúa Leyyë, como si cambiase de tema por magia "qué es esa
característica de los seres de ese lugar que conmueve a los de
exocomportamiento? Sigue siendo confidencial, o simplemente aún no lo
descubrieron?"
Groku le mira a los ojos, como a punto de decir algo, y se contiene un
segundo...
  Un sonido fuerte, y el audioaroma de aviso de conteo.
-"Me voy...tienes ochenta y dos meses para decidirte, busca nuestro tercer
amante y tengamos la descendencia. Quiero amarte, y ambos necesitamos
amarle. Ya somos adultos, y no me estoy refiriendo solamente a nuestra edad
y deber de reproducción."
Sin decir más, Groku se va, dejando a Leyyë con su audioaroma en todos sus
sentidos...en ese estado de abrumación característico de quien no sabe que
ama, por faltarle algo, pero amando.
Qué sería esa característica tan especial de los habitantes de aquél planeta
azul pálido?
--
La nave se eleva, y se desvanece lentamente. Y dentro de ella Groku.
Leyyë se queda pensando, y absorbiendo el audioaroma que ya no flotaba..
En el cielo, los dos astros estaban equidistantes del cenit, y algo tenue,
pero delineable, emergía del otro lado del horizonte.
    Era Jelgwe, quien completaría en unas horas la danza nupcial de los tres
astros en el cielo,
clave que no encajaba en sus mentes con la naturaleza dual del planeta que
exploraban.

Lo que no les cerraba en realidad, era que si bien ellos se triunían, los
vecinos de la Vía Láctea se biunían, pero en sus mentes ellos encontraban
los terceros fantasmas.
    Eran tan distintos después de todo?