Había sido un día límpido, diáfano, y el sol no quemó.
Había hecho un poco de frío, por lo que caminar por la vereda del sol era
placentero.
    Placentero, con un tono suave y adicional (indescriptible, pero como de
caricia).
Un día de trabajo común.
Y esa tarde el atardecer fue espléndido, como con todos los tonos de rojos y
naranjas que pudiese dar el arcoiris, como un favor especial del cielo a
aquel día.
Tenía en la boca un sabor a nostalgia al ver ese atardecer, que, como
bestido de belleza, se retiraba.
Algo de certeza y dignidad que no le alcanzaba la conciencia como para
ponerlo ni debajo de su lengua.
Sólo estaba ahí.

Esa noche salió.
Algo le sorprendió: las calles estaban más oscuras que de costumbre: faltaba
algo.
No había luces encendidas, o las había y muy pocas.
Creía notar que a medida que avanzaba la noche, cada vez había menos luces
en el alumbrado público.
No sería extraño alguna falla en el antiguo -y obsoleto- sistema eléctrico
urbano.
Fue al cine.

La función comenzaba 1.45 am (trasnoche).
1.16 compró su entrada, salió a la calle por un instinto clandestino que
jamás conoció ni repitió.
 En la calle, una chica abrazaba un libro grueso de tapa dura, que sólo
dejaba ver el título: letras, separadas por comas.
Curiosidad.
Se acerca a ella y le pregunta de qué trata. Ella, con indiferencia -típica
de la sociedad- le contesta que no sabe -sin mirarlo a los ojos- y que
estaba esperando a alguien.
El continúa demasiado intrigado por el libro.
Se aleja, mira,
llegan desconocidos que se unen jovialmente a ella,
y todos se retiran en grupo.
Los ve irse, se alejan por una de esas calles oscuras -el maldito sistema
eléctrico-...aunque acaso los seguiría y acosaría a la joven sobre el libro?
El reloj: 1.38. Pasó mucho tiempo, más que el que registró; ya era hora de
entrar al cine y hacer fila.

La hace en silencio, llega su turno, entra.
Película.
Una película que en imagenes y sonidos le resultó muda. La gente alrededor
aparentemente estaba entusiasmada.
Seguramente no era trascendente, o no le interesó.
3.27 sale del cine. Está cansado, una semana agotadora.
Taxi hasta su casa.
El taxista -con las luces altas- avanza abriendose paso por la oscuridad de
las calles.
Fin del viaje. Paga.
Llega a su casa, no deja de hacer las rutinas nocturnas, y se acuesta.
Realmente estaba muy cansado.
...
Horas.
Se despierta, es de noche.
Pero una luz blanca y molesta entraba por la ventana: la luz de un farol de
la calle.
Ceñudo mira el reloj: 11:55.
No entiende.
Esta mierda se paró otra vez piensa.
Pilas. No importa. Volvería a dormir, seguro no habían pasado más de dos o
tres horas.
Se recuesta de nuevo, pero no consigue dormir.
Un cosquilleo de cierta alarma le avisa que estaba descansado lo suficiente
como para atenderla.
Se levanta.
Baño y orina.
Balcón.
Las calles iluminadas por los faroles. El cielo encapotado.
Decide que no, quiere saber cuántas horas realmente durmió, y mira el reloj
pulsera: 12:04.
Se irrita. Llama a la hora (113), y su reloj adelantaba un minuto y medio.
Mierda, piensa. Qué pasa.
Se viste,
 baja.
Olor a comida entre los departamentos.
Mucha gente.
Seguía siendo de noche.
Mira el cielo, una inconsistencia se estaba burlando de él.
Seguramente estaría soñando.
En la vereda de enfrente ve excremento de perro. Cruza y mira, ve el extremo
detalle, y una mosca se espanta.
Demasiado nivel de detalle para estar soñando.
Mira sus manos. Reconoce sus líneas.
Alguien viene con un paquete evidente de comida hecha: "disculpe, me dice la
hora?" "Las doce y cuarto".
Le agradece mecánicamente, y el proveedor de la hora desaparece de su mundo
ensismismado en un pensamiento imposible.
Qué es? Debería ser de día, algo tan idiota como obvio.
Piensa, el cielo encapotado, pero cada tanto un sector menos denso de nubes
insinuaba alguna estrella.
Un eclipse, piensa.
Va a un puesto de diarios: ninguno habla de un eclipse.
Se siente idiota al intentar formular la pregunta al diarero: "disculpe,
sabe algo del eclipse?" "del qué?"
"digo, por qué no es de día?"
El diarero lo mira como quien mira a alguien que lo está cargando.
"Qué quiere decir? ES de día"
"Pero y el sol?" pregunta con una sonrisa imbécil y nerviosa.
"el qué?"
"EL SOL, no me rompa las pelotas! Qué pasa?"
"Pero por qué no se va a la mierda!"
Ambos irritados, el tipo se va del puesto de diarios.
Primer peatón: "disculpe, usted sabe qué pasa con el día de hoy, por qué no
salió el sol?" "el qué?" le dice.
"El sol, por qué no hay luz de día" sintió ganas de sacudir al peatón
"Disculpe, no lo entiendo, estoy apurado" nervioso, y se va.
"Espere! Respóndamé!" grita parado.
Lo olvida. Mira hacia todos lados.
Las luces de las calles estaban todas encendidas.
Vuelve a la casa.
Se arroja a la cama.
Hace fuerza con los ojos.
No puede conseguir más vigilia de la que tiene.
Ventana: es de noche.
Reloj: 12:53. Sí, PM.
Algo no anda bien.
Intenta serenarse por no desesperar, o sucumbir al grito.
Qué pasa, o qué me pasa.
O estoy durmiendo, o me estoy volviendo loco.
Si estoy durmiendo, no consigo despertarme.
Decide bajar de nuevo, y recorrer negocios.
Shopping.
Maniquíes, ropa. Casa de óptica.
Ningún anteojo de sol.
Tiene una idea que desafía su cordura. Va a una farmacia. Pide un bronceador
después de 4 personas de espera.
"disculpe, no le entiendo" dice el empleado. "un bronceador, para el sol"
"para el qué? Tiene una receta?"
Comenzaba a confirmar al menos una parte de la coherencia.
"No, gracias." Se va.
Piensa.
Si no estoy soñando, si no estoy loco, es una conspiración.
Va a una librería.
Pide libros del sistema solar, nada en catálogo con ese nombre.
Pide libros de historia: el Astro Rey, Copérnico.
Búsqueda por palabras clave.
Nada.
Siente que está suspendido en una farsa imposible.
Camina.
Camina rápido.
Camina urgente.
Sale a la calle.
"EL SOL!!! DONDE MIERDA ESTA EL SOL!!!!!" GRITA. La gente se aparta, lo
mira, comentan, un policía se acerca despacio.
Se calma pero con la mirada de un perseguido.
No hay rastros que haya habido sol alguna vez.
Recorre todo donde pueda haber algo.
Pero no.
"Los hijos de puta eliminaron toda la evidencia" comienza a pensar, en una
conspiración.
Pero él no estaba loco, lo sabía! El día anterior! La caminata por la
vereda, el cielo y sus colores al atardecer!
Se intoxica de una urgencia que lo abstrae de su desesperación.
Él lo sabía. NADIE, ningún pelotudo sabía qué era el sol. Estaba seguro que
no sabían, no podía ser una conspiración en contra de ´él´, sino que
realmente eran unos infelices ignorantes.
Él SÍ sabía qué era el sol.
"entonces cómo gira la tierra?"
Otro peatón: "disculpe" -con fingida cordura y correctitud- "en qué estación
estamos?"
"en otoño" responde el otro con naturalidad, como esperando otra pregunta.
La pregunta no llegó "se siente bien?"
"sí, gracias. Hasta luego".
El calendario, no podía la ciencia y su memoria estar en contra de la
conspiración.
Quién fue y por qué, y COMO?
COMO borraron ....y entonces pensó "desde cuándo estará pasando ésto?" y
recordó el día anterior las luces apagandose a la noche.
Convencería a su cuerpo que no pasa nada (su mente era lo más difícil de
convencer), y esperaría a la ´noche´ (es decir, a la hora de la noche) a ver
qué pasa.
No haría nada especial hasta entonces.
Pero no podía seguirle fingiendo a su razón.
Las 3.
Las 4
Las 6.
Recordó con una lágrima el atardecer del día anterior.
Las 8.
Baja, toma un taxi para recorrer la ciudad.
Pasa por un lugar con mesas a la calle, alguien comiendo, gente, una
ensalada en un plato. "plantas" piensa, como quien descubre un truco, sonríe
como un chico que le encuentra la falla a un mago, "fotosíntesis, los cagué
hijos de puta!"
Le dice que lo lleve al parque.
Las plantas están ahí, el pasto, los arboles.
Tal cual como cualquier noche.
Observa que está un poco oscuro, y que algunas luces del alumbrado público
están apagadas, y otras se empiezan a apagar.
Por rutina -y con una sonrisa- ve una parejita caminando en el parque, se
les acerca, ellos instintivamente en alerta, les pregunta: "disculpen,
ustedes saben qué es fotosíntesis?" "No" responde el muchacho, mientras la
chica tironeaba de su mano como para alejarse.
Sonríe más. Sonríe porque la ridiculez tiene sentido.
Camina.
Una palabra: "y la Luna?"
con MUCHO ahora temor, y seriedad, mira el cielo.
Seguía nublado, y en ningún agujero de la noche entre las nubes revelaba el
satélite.
No preguntó de eso.
Tiembla, o sus manos recorren su pelo, nerviosamente sonriente.
Se sentía un loco sabio.
Lo que fuese, quien fuese, él sabía algo que el resto no sabía.
O locura, o no. No importaba. Conoció un mundo que la gente ni siquiera era
capaz de comprender. Excepto los conspiradores, si los había, pero todos lo
mirarían con lástima como a un pobre loco...
sonrió triste...pensó en quién se apiadaría de él, mientras con qué soledad
él se apiadaría de la gente por no conocer lo que él sí conoció y disfrutó.
Iría más allá tanto como pudiese, en algún lado encontraría la respuesta,
una falla en la conspiración, o la confirmación de su locura.
Pero en el contexto de eso: no importaba. Era el hombre más rico de la
Tierra: había vivido un mundo con días, con sol, y con atardeceres.
La riqueza del resto residía en su ignorancia o en su ´cordura´. Prefería su
propio tesoro.

 Claro que, al menos, tal vez pensó, días mas tarde (siempre de noche, con o
sin iluminación pública), apareciese otro rico como él con algún
conocimiento solitario de un tesoro escondido bajo la conspiración o bajo su
locura. Tal vez sería de algún astro o algún fenómeno que él tampoco
conoció, y podría sentirle lástima, estando junto en la vereda de los demás.
Pero en el fondo, sentiría un poquito de envidia, de no poder ver algo que
jamás conoció. Seguro habría otro como él.
    Preferiría nunca encontrárselo.
Después de todo, él ya era suficientemente rico así, con su sonrisa trunca
pero autocómplice, disimulada en la naturalidad de ser uno más del resto.
Amén.
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Epílogo: el hombre murió de viejo, y el mundo nunca más conoció el Sol, si
es que alguna vez lo tuvo.